Las Siete Voces del Universo: Cómo las Leyes del Kybalion Susurran en Tu Día
- universidadestelar
- 30 oct 2025
- 6 Min. de lectura
En el aliento del despertar, antes de que toques el suelo con los pies, el Universo ya habla contigo.
No con palabras, sino con leyes eternas que laten en lo profundo de tu ser.
Son los Siete Principios del Kybalion, tejidos en tu respiración, en tu pensamiento, en tu silencio, en tu paso.
1- La teoría
Las claves del funcionamiento del Universo son 7 leyes, son fuerzas que no podemos controlar, cambiar ni anular, pero sí al hacernos conscientes de ellas podemos utilizarlas como herramientas para nuestro más alto bien.
Estos siete principios universales nos afectan en nuestro plano mental, emocional y espiritual, son una guía que al hacerla consciente, parte de nuestro día a día, nos ayudará a conectar con nuestra esencia, manteniéndonos en nuestro centro, despertando todo nuestro potencial. En definitiva, hará visible nuestro propio poder.
¿De dónde surgen estas leyes sutiles?
Hermes Trismegisto en su libro El Kybalion fue el que presentó este concepto, de aquí que muchos las conocen como las leyes herméticas. Este personaje histórico fusionó el legado y sabiduría del Dios egipcio Thot y el Dios heleno Hermes, creando un sistema de creencias metafísicas conocido en la actualidad con Hermetismo.
Las leyes universales se basan en principios simples:
1. Todo lo que ES (existe) es ENERGÍA.
2. Las leyes están en continuo funcionamiento. Siempre existen.
3. Las leyes trabajan en sinergia, no podemos ignorar una ley, si lo hacemos, en consecuencia ignoraremos todas las demás.
¿Cuáles son las 7 leyes universales?
1. MENTALISMO: El Todo es mente; el universo es mental. Esta ley también conocida como “La Ley de la Unidad Divina” nos dice que todo está conectado, que el Universo proviene de la imaginación del Todo. El Todo es aquello que podemos y no podemos ver y proviene de la mente universal, infinita y viviente, por cuanto nosotros percibimos este Todo de acuerdo a nuestra estructura mental, nuestros pensamientos, sistema de creencias y valores. Las acciones materializan nuestros pensamientos, si éstos están en armonía, creamos nuestra realidad manifestando lo que verdaderamente deseamos.
2. CORRESPONDENCIA: Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Este principio se manifiesta en los planos del ser (físico, mental, emocional y espiritual). Nos muestra su interconexión y correspondencia. Si quieres cambiar tu mundo exterior, comienza conociendo y conectando con tu mundo interior. Si descuidamos alguna área de nuestra vida, seguramente las otras áreas se verán afectadas. Esta ley se refiere a la “congruencia”, ser congruente con lo que piensas, sientes, dices y haces.

3. VIBRACIÓN: Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra. Todo y todos somos energía, somos frecuencias que vibramos a diferentes niveles. Estos estados vibratorios se manifiestan en una escala desde la intensidad infinita (frecuencias más altas) , la vibración del espíritu hasta las frecuencias más bajas: la más pequeña forma de materia. Entonces lo que debemos hacer es alinear nuestra frecuencia vibratoria de acuerdo a nuestras intenciones, nuestros deseos. Elevar nuestra frecuencia para atraer aquello que vibra alto.
4. POLARIDAD: Todo es doble, todo tiene dos polos; dos lados, dos aspectos, un par de opuestos, iguales en naturaleza (en realidad son lo mismo) pero con múltiples grados (dentro de la escala vibratoria positivo-negativo) entre los dos extremos, ambos se atraen y se armonizan en el equilibrio del cosmos. Aquí lo importante es observar y reconocer aquello que queremos cambiar (emoción, pensamiento) y elevar su vibración hacia el polo positivo, lo que se diría comúnmente… “mirar el vaso medio lleno”, permítete sentirte enojado, triste… aprende de esta experiencia, pero suéltala, déjala pasar, transforma.
5. RITMO: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende. Este principio va unido a la ley anterior, a la de polaridad: siempre que exista una acción habrá una reacción. Esta ley rige para todo y todos, energía, materia, animales, mundos, mente… Nos muestra que no importa lo mal que estés en este momento, TODO PUEDE MEJORAR. Que no siempre ganamos o perdemos, que debe de existir un balance. Esta ley nos enseña la importancia de disfrutar y aprender de la experiencia, sea buena o mala. Y que la vida es un flujo cíclico, a veces estarás arriba y otras abajo; entonces fluye con la vida y aprende cada lección que te pone delante para tu autoconocimiento y evolución.
6. CAUSA Y EFECTO: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa. Nada ocurre casualmente. Causa y efecto residen en los acontecimientos, que son resultado de un suceso anterior. Esta ley pone en manifiesto que somos los creadores de nuestra realidad, que debemos asumir nuestras responsabilidades, observando cuáles son las causas de los efectos que queremos cambiar. Debemos pensar qué causa debemos crear para obtener el efecto que deseamos.

7. GÉNERO: Todo en este universo contiene energía femenina y masculina. Lo primero y principal aquí es aclarar que esta ley no se refiere al género físico de los seres humanos (hombre-mujer), a su sexualidad. Sino que se refiere a la energía arquetípica de los géneros femenino-masculino (yin-yang). La energía femenina es receptiva, creativa e imaginativa. La energía masculina dinámica, activa, agresiva y la que regula la capacidad de dar. Ya seas hombre o mujer, todos tenemos estas energías presentes, lo importante es su equilibrio e integración. Gracias a su armonía podemos explorar y explotar todo nuestro poder creativo.
2- La práctica
Cómo las Siete Leyes del Kybalion actúan en silencio, en cada instante de nuestra vida cotidiana:
El Mentalismo:
Cada mañana, al abrir los ojos, tu mente no solo observa el mundo… lo crea.
Lo que sientes al levantarte —paz o temor— no es el día quien lo dicta, sino la quietud o tormenta que habitas dentro. Porque todo es mente, y tú eres un punto de conciencia en el pensamiento infinito del TODO.
La Correspondencia:
¿Alguna vez notaste que lo que pasa afuera… tiene un eco dentro?
Cuando llevas caos dentro, tu espacio se desordena.
Cuando hay paz en tu mente, el mundo parece más sereno.
Si evitas una conversación, atraes silencios incómodos.
Si cargas resentimiento, encuentras personas que te lo devuelven — como un espejo.
El universo no juzga. Solo refleja. Tu vida exterior no es azar. Es el mapa de tu mundo interno. Por eso, antes de querer cambiar tu realidad… observa tu interior. Lo que encuentres ahí, ya está manifestándose afuera.
La Vibración:
Escuchas una voz, un canto, un silencio.
Cada sonido te mueve, porque todo vibra.
La alegría, una frecuencia alta y clara. La tristeza, un tono más lento, más denso.
Hasta tu enojo es una nota desafinada que pide ser transmutada.
No hay quietud verdadera: todo tiembla, todo canta.
Y tú, alma en movimiento, eres un instrumento del cosmos.
La Polaridad:
Te enfadas con quien amas. Sientes miedo en medio del amor. El frío sigue al calor. El silencio nace del ruido.
Aquí, en el juego de opuestos, descubres que no hay bien sin mal, ni luz sin sombra. Pero también aprendes: puedes trascender el par. Porque entre dos polos, hay un centro donde todo se equilibra. Y en ese punto, nace la maestría.
El Ritmo:
Las estaciones cambian. Tu ánimo sube y baja. Algunos días todo fluye. Otros, todo se detiene.
El ritmo es la respiración del universo: inhalar y exhalar, acción y reposo, ascenso y caída.
No luches contra el vaivén. Aprende a bailar con él. Porque hasta en la caída hay un propósito sagrado.

La Causa y Efecto:
Una palabra dicha en voz baja puede herir o sanar.
Un pensamiento oculto puede atraer una tormenta o una bendición.
Nada sucede por azar. Cada acto, cada intención, es una semilla lanzada al campo del eterno.
Eres causa, no solo efecto. Y en ese conocimiento, nace tu libertad.
El Género:
En tu interior, habita el fuego y el agua, el impulso y la acogida, la acción y la escucha.
El principio masculino y femenino no son cuerpos, sino energías.
En tu creación, en tu arte, en tu amor, ambos se encuentran.
Porque toda manifestación, desde un pensamiento, un proyecto, una sanación, nace del abrazo sagrado entre lo que da forma y lo que da vida.
No se trata de ser "más fuerte" o "más suave”. Se trata de equilibrar ambos polos dentro de ti para que lo nuevo pueda nacer. Porque toda creación, requiere de un espacio sagrado y de un impulso valiente.
Las siete leyes no son dogmas, sino latidos del alma del mundo.
No están "allá”, están aquí — en tu mano que escribe, en tu mirada que perdona, en tu corazón que aún late, aunque duela.
Porque tú también eres Kybalion.
Tú también eres ley.
Tú también eres Universo despertando en forma humana.
Namasté
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Universidad Estelar



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